Se delata sin rubores como apasionado de las artes gráficas y la autoedición, un fiel defensor de esas técnicas de estampación manual y artesanal que se encuentran casi en peligro de extinción. Desde hace más de dos décadas se dedica incansablemente a desarrollar ideas a través de un proceso que consiste en crear cosas para luego deshacerlas y así, sucesivamente, hasta dar con lo que verdaderamente quiere. Lo que realmente le llena y le hace ser quien es. Y en esos cauces se encuentra ahora, siendo un ser que se busca y se encuentra artísticamente, pero que a veces se descompone y se pierde al no entender el mundo que le rodea. Que aprende y desaprende, que se esconde y se asoma, hasta llegar a lugares como este. Quiere demostrar que estampar no es sólo darse de bruces con el mundo digital, sino que continúa siendo una maravillosa manera de expresión.