Mi obra es un choque frontal entre la técnica clásica del óleo y una mirada contemporánea algo gamberra. Me gusta rescatar iconos de nuestra memoria colectiva (desde Bud Spencer hasta Epi) y pasarlos por el filtro de la ironía social, la nostalgia y un toque de surrealismo cotidiano.
Si buscas cuadros de barquitos en el puerto o bodegones con uvas, probablemente te has equivocado. Pero si buscas piezas que inicien conversaciones, que cuestionen la «clase media» o que simplemente te hagan sonreír con un deje de lucidez, estás en el lugar adecuado.